viernes, 12 de diciembre de 2008

Desempolvando recuerdos del pasado


A perro flaco todo son pulgas. Eso decía mi abuela. Y es que, después de mi recién diagnosticado esguince de rodilla, he de hacer el doble de esfuerzo para repartir my free time entre todas las ocupaciones que tengo. Vaya tela. Hoy me dedicaré a “desempolvar recuerdos del pasado”.

Hace unos días, cuando mi rodilla funcionaba bien, anduve reordenando y quitando un poco de polvo a la estantería de mi mini desk. Encontré, entre todos los libros y los apuntes, el álbum de fotos del viaje de rigor que, por aquellos entonces, se realizaba en 3º BUP. Y me entró la vena nostálgica. Me senté en mi silla de pensar y, mientras pasaba las páginas, acudían múltiples anécdotas. La mayor parte de ellas me hacía reír, aunque alguna tristona también había, todo hay que decirlo.

De mi etapa de high school, el primer hecho significativo fue el cambio de nombre. Pasé de llamarme Encarnita a Encarna. ¡Puri, te estaré eternamente agradecida! Ello derivó en el segundo hecho significativo, es decir, la liberación de las ataduras monjiles, que arrastraba desde el colegio y el desecho de las falsas amistades que me acompañaban, más por costumbre que por otra cosa. En el Ruiz de Alda conocí a Maribel, Isabel María, Vicky y Mari (entre otras). Ellas fueron el tercer, y más importante, hecho significativo. La verdad es que con ellas compartí los mejores años (de la edad del pavo) y, todavía hoy, tengo ocasión de rememorarlos con ellas. Thanks a lot.

Lo cierto es que yo siempre he sido muy comedida cuando estaba en clase. No obstante, ya en octavo de EGB, mi profesora de historia (Q.E.P.D) me advirtió del desarrollo que estaba sufriendo mi lengua. Y, aquí, las compañeras, vinieron a constatarlo. Aún recuerdo las clases de matemáticas con Paco Cano (gracias a él y al Sr. Velasco, aprobé y con nota las maths de primero de carrera. Para quién no lo sepa me pase todo el verano de 2001 en la Academia Velasco, que es donde se forman los pilotos, estudiando álgebra y cálculo por un tubo…la pena es que los pilotos andaban de vacaciones…), cuando Maribel me robaba mi Swatch cantarín para conectar la alarma e interrumpir la clase. O cuando me perseguía por los pasillos para racanearme un trozo del delicioso bocadillo que, con mucho esmero, preparaba mi madre. Los exámenes interminables con Lali (gracias a ella empecé a amar la lectura)…aquellos que se comían el recreo y en los que teníamos que compartir “mi” bocata… Las risas contenidas en las clases de literatura, ¿te acuerdas Isa?, o en las clases de lengua con Mr. Campillo…

Pero, sin lugar a dudas, uno de los mejores momentos de aquellos años fue el viaje, al que todo el mundo llama de “estudios” y yo no sé muy bien porqué. El tour inicial incluía, además de la República Checa, Budapest. No obstante, ese no fue el tour final, lo que derivó en que Viena, Salzburgo e Innsbruck, entraran en escena. Ello implica que el paseo por el Danubio azul se pospuso, con fecha indeterminada y, por tanto, tendré que hacer con otra compañía (Javi, prepárate a viajar). En el tour de la high school yo me dediqué a hacer de paparazzi de Maribel (si yo tengo un álbum ella debe de tener tres o cuatro) y a captar instantáneas de todo bicho viviente. Las anécdotas de Karlovy-Vary, Konopiste, Innsbruck, Mónaco, Barcelona, son innumerables.


Gracias a ellas (entre otras) puedo ir sobrellevando mi recién estrenado estado pre-depresivo (además del de coja oficial).

2 comentarios:

ramonmar dijo...

Bueno, bueno, 'Aquellos maravillosos años' de los que nunca nos olvidamos. Cuídate esa rodilla mucho!.
P.D: ¿Puedo apuntarme ahora a la academia del Sr. Velasco?, lo de los pilotos es un aliciente...

Encarna dijo...

Creo que no te pondrán ninguna pega... Yo tenía sueños estando rodeada de hombres con uniforme, y eran ellos los que me explicaban los conjuntos de nivel, las bolas abiertas, cerradas... El día que fui a agradecerles su ayuda, salí ruborizada de allí...Si lo llego a saber me pongo un wonderbra, en lugar de haber ido con vaqueros y camiseta, en plan andar por casa...¡Me cachis!