
El otro día anduve visitando la librería Bertrand, que se encuentra en el centro comercial “Espacio Mediterráneo” y, tras ojear los libros de arte, resurgió mi vena de arte-maníaca, así que me he propuesto dejar constancia de mis cuadros preferidos, semana a semana.
Empiezo por “El matrimonio Arnolfini” de Jan Van Eyck. Para quién no lo sepa, Van Eyck fue uno de los máximos representantes de los denominados “primitivos flamencos”, máximos divulgadores del esplendor que vivieron algunas de las ciudades de Flandes durante el siglo XV. Las características genéricas de este grupo pueden resumirse en: (i) minuciosidad (el cuadro de arriba es un buen ejemplo de ello), (ii) naturalismo, (iii) amor al paisaje y (iv) delectación en la reproducción de los objetos. En este retrato, que es uno de los primeros de tema no hagiográfico, Giovanni Arnolfini aparece junto a su esposa, Jeanne Cenami. Y no se sabe bien en actitud de qué. Su verdadero significado, aún hoy, suscita alguna que otra controversia. Y por eso me gusta. Es una magnífica muestra de la exaltación del realismo, la minuciosidad y la delicadeza, todo envuelto en un penetrante atmósfera de observación.
Empiezo por “El matrimonio Arnolfini” de Jan Van Eyck. Para quién no lo sepa, Van Eyck fue uno de los máximos representantes de los denominados “primitivos flamencos”, máximos divulgadores del esplendor que vivieron algunas de las ciudades de Flandes durante el siglo XV. Las características genéricas de este grupo pueden resumirse en: (i) minuciosidad (el cuadro de arriba es un buen ejemplo de ello), (ii) naturalismo, (iii) amor al paisaje y (iv) delectación en la reproducción de los objetos. En este retrato, que es uno de los primeros de tema no hagiográfico, Giovanni Arnolfini aparece junto a su esposa, Jeanne Cenami. Y no se sabe bien en actitud de qué. Su verdadero significado, aún hoy, suscita alguna que otra controversia. Y por eso me gusta. Es una magnífica muestra de la exaltación del realismo, la minuciosidad y la delicadeza, todo envuelto en un penetrante atmósfera de observación.
La pena es que aún no he podido contemplar la obra in situ. Para quién se anime y se encuentre en Londres, o vaya a visitarlo próximamente, se encuentra en el National Gallery.
Hasta la próxima entrega.
2 comentarios:
¿lo has disfrutado ya en vivo?, es una delicia recrearse en él.
pensando en el realismo y en todos los pequeños detalles, ¿qué me dices de Antonio López?, es una maravilla disfrutar de esa minuciosidad hiperrealista, ¿conoces "Lavabo y espejo"?, asombroso...
Hola,
no he tenido el placer de disfrutarlo en vivo, pero no cesaré hasta conseguirlo.
Saludos
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