sábado, 9 de mayo de 2009

My favorite pictures VI


“La noche estrellada”

Esta obra de Van Gogh nos sitúa en un momento cumbre de su producción y de su pasión por la vida. Es un cuadro nocturno, pintado en su estancia en el hospital psiquiátrico de Saint Rémy de Provence, y refleja todo el drama del hombre ansioso de comunicación y de integración en la naturaleza.

El año anterior, en Arles, había tenido una tremenda pelea con Gauguin por sus diferencias sobre arte. Muy deprimido, se había cortado una oreja. Posteriormente se volvieron a repetir sus depresiones, por lo que es internado, a petición de los propios ciudadanos, en el hospital de Arles. En ese tiempo realiza varias pinturas nocturnas, como El café nocturno y la Noche estrellada sobre el Ródano; para ello se vale de candelas prendidas en el ala del sombrero y de otras sujetas alrededor del cuadro. Esto le permite afrontar del natural temas que nunca antes se habían realizado en directo. Es la vocación de consulta viva a la naturaleza, heredada de los impresionistas.

Pero lo verdaderamente importante es el hecho de sentirse subyugado por lo nocturno. En un tiempo en el que la iluminación artificial era muy pobre, no cabía esperar del natural los espectaculares efectos de las iluminaciones actuales, por otra parte en el cuadro que comentamos la luz artificial es casi nula y se refiere sólo a la que puede encontrarse en las casas del pueblo, abajo y en el centro del cuadro. Se trata, pues, de un nocturno auténticamente puro y cabría preguntarse qué ocurriría en la atormentada alma del artista para que sintiera la necesidad de refugiarse en la infinita negrura de la noche.

El propio Van Gogh escribió: “Yo mismo no sé como pinto, vengo a sentarme con un panel blanco, miro lo que tengo delante de los ojos y me digo este panel debe convertirse en alguna cosa –regreso descontento-, lo pongo de lado y después de descansar lo miro con cierta angustia –sigo descontento porque tengo demasiado en la mente, esa maravillosa naturaleza, para que pueda estar contento-, pero, no obstante, veo en mi obra un eco de lo que me impresionó, veo que la naturaleza me contó algo, me habló, y yo lo anoté en estenografía. En mi estenograma puede haber palabras indescifrables, faltas o lagunas; sin embargo, queda alguna cosa de lo que el bosque o la playa o la figura dijeron, y no es lengua muerta convencional, que no nació de la naturaleza misma, sino de una manera de hacer o de un sabio sistema…”

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