
26 de Abril de 1937 cuarenta y tres bombarderos y cazas alemanes de la Legión Cóndor y algunos italianos, al servicio de los nacionales, destruyen la ciudad vasca de Guernica. Es el acontecimiento de la guerra civil española que mayor resonancia mundial despertó, ya que por vez primera la aviación arrasaba una ciudad abierta, sin objetivos militares. El bombardeo se inició a las 4:30 de la tarde, lunes, y duró hasta las 8 menos cuarto; a las explosiones sucedieron las bombas incendiarias y las de efectoretardado. Un corresponsal del Times de Londres, Steer, que llegó inmediatamente a la villa, escribió en su crónica: “Cuando la población aterrorizada escapaba de la ciudad, descendieron a ras de tierra para barrerla con sus ametralladoras. A pesar de las pruebas, como bombas alemanas sin explotar, y los testimonios, el mando nacional, confirmando una vez más aquella sentencia de Esquilo, “la primera baja en la guerra es la verdad”, acusó a los propios vascos de haber incendiado la villa con latas de gasolina. Y aunque los alemanes reconocieron su participación, por ejemplo el diario de Von Richthoffen, jefe de operaciones de la Legión Cóndor, o Goering, ministro del aire nazi, en el juicio de Nuremberg, en España se sostuvo durante años la tesis de la autodestrucción por los vascos.
Picasso se había comprometido desde el comienzo de la guerra en la defensa del gobierno republicano y se había movido con la doble finalidad de salvar el patrimonio artístico español de las destrucciones bélicas y de reunir fondos mediante suscripciones y venta de grabados. A principios del año 1937 acepta el encargo de pintar un mural de grandes dimensiones para el pabellón de la República Española en la Exposición Internacional de aquel verano en París. Durante varias semanas piensa en un símbolo que muestre el horror de la guerra; el bombardeo del día 26 de abril y las noticias que los grandes diarios publican de su carácter inhumano le facilitan el tema.
El día 1 de mayo realiza los primeros estudios de composición y una serie de bocetos sobre la figura del caballo; el día 9 posee ya el primer esbozo general y el día 11 lo traslada a la tela. El cuadro pasa por ocho fases sucesivas, en las que varía la postura de una cabeza o elimina una figura o un detalle. En los primeros días de junio está concluida la versión definitiva. Al mes siguiente pueden contemplarla los visitantes de la Exposición Internacional. Rehuyendo cualquier indicación concreta, por ejemplo una vista de la villa vasca, Picasso ha preferido elevar el hecho real a la categoría de símbolo. Es un cuadro alucinante de dolor y destrucción.
La composición está distribuida a la manera de un tríptico, cuyo panel central estaría ocupado por el caballo y la mujer portadora de la lámpara, el lateral derecho por la visión del incendio y la mujer que grita, y el izquierdo por el toro y la mujer con el niño muerto en brazos; pero esta distribución es solo una manera de ordenar un conjunto de estructura mucho más compleja. El artista, recapitulando las conquistas espaciales del cubismo, encuadra los grupos en dispositivos triangulares, de los cuales el más importante, es el central, en cuyo vértice se introduce la lámpara, cuya base está señalada por el cuerpo caído del guerrero y cuyos lados están apuntados por líneas diagonales o formas dispersas. La escena, da impresión de desarrollarse ante una decoración teatral, la mitad izquierda ofrece un fondo extraño, como de cortinajes y tablas, que resalta poderosamente la visión de las casas ardiendo del lado derecho; la realidad y la representación, las visiones de los ojos y el espíritu se confunden.
Algunos de los símbolos ofrecen una significación evidente: las mujeres y el niño, víctimas de la guerra; el guerrero caído, personificación de los soldados muertos. (..)
En el Guernica de Picasso, el arte de la pintura exhibe con furor iconoclasta su capacidad de simbolismo testimonial. Es un cuadro, pero además un documento y un ejemplo límite del poder de la pintura como lenguaje. De la misma manera que ante una impresión fuerte el se humano sustituye la palabra articulada por el grito, el artista sustituye el cuadro articulado por el cuadro-grito.
Picasso se había comprometido desde el comienzo de la guerra en la defensa del gobierno republicano y se había movido con la doble finalidad de salvar el patrimonio artístico español de las destrucciones bélicas y de reunir fondos mediante suscripciones y venta de grabados. A principios del año 1937 acepta el encargo de pintar un mural de grandes dimensiones para el pabellón de la República Española en la Exposición Internacional de aquel verano en París. Durante varias semanas piensa en un símbolo que muestre el horror de la guerra; el bombardeo del día 26 de abril y las noticias que los grandes diarios publican de su carácter inhumano le facilitan el tema.
El día 1 de mayo realiza los primeros estudios de composición y una serie de bocetos sobre la figura del caballo; el día 9 posee ya el primer esbozo general y el día 11 lo traslada a la tela. El cuadro pasa por ocho fases sucesivas, en las que varía la postura de una cabeza o elimina una figura o un detalle. En los primeros días de junio está concluida la versión definitiva. Al mes siguiente pueden contemplarla los visitantes de la Exposición Internacional. Rehuyendo cualquier indicación concreta, por ejemplo una vista de la villa vasca, Picasso ha preferido elevar el hecho real a la categoría de símbolo. Es un cuadro alucinante de dolor y destrucción.
La composición está distribuida a la manera de un tríptico, cuyo panel central estaría ocupado por el caballo y la mujer portadora de la lámpara, el lateral derecho por la visión del incendio y la mujer que grita, y el izquierdo por el toro y la mujer con el niño muerto en brazos; pero esta distribución es solo una manera de ordenar un conjunto de estructura mucho más compleja. El artista, recapitulando las conquistas espaciales del cubismo, encuadra los grupos en dispositivos triangulares, de los cuales el más importante, es el central, en cuyo vértice se introduce la lámpara, cuya base está señalada por el cuerpo caído del guerrero y cuyos lados están apuntados por líneas diagonales o formas dispersas. La escena, da impresión de desarrollarse ante una decoración teatral, la mitad izquierda ofrece un fondo extraño, como de cortinajes y tablas, que resalta poderosamente la visión de las casas ardiendo del lado derecho; la realidad y la representación, las visiones de los ojos y el espíritu se confunden.
Algunos de los símbolos ofrecen una significación evidente: las mujeres y el niño, víctimas de la guerra; el guerrero caído, personificación de los soldados muertos. (..)
En el Guernica de Picasso, el arte de la pintura exhibe con furor iconoclasta su capacidad de simbolismo testimonial. Es un cuadro, pero además un documento y un ejemplo límite del poder de la pintura como lenguaje. De la misma manera que ante una impresión fuerte el se humano sustituye la palabra articulada por el grito, el artista sustituye el cuadro articulado por el cuadro-grito.
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1 comentario:
"La guerra española es la lucha de la reacción contra el pueblo, contra la libertad.Toda mi vida de artista no ha consistido en otra cosa que en una lucha incesante contra la reacción y la muerte en el arte.¿Cómo aliarme con la reacción y la muerte?...En el mural que estoy trabajando y que llamaré GUERNICA,expreso claramente mi horror por la casta militar que ha sumido España en un océano de horror y muerte"
PABLO PICCASO (1937)
Te regalo esta cita de Picasso,como humilde aportación a tus espectaculares comentarios.
Un besico grande.
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