viernes, 14 de noviembre de 2008

"El clan Santander ataca de nuevo"

La trifulca de la Srta. Santander con su archiconocido compañero sentimental, el Sr. Puerta, sigue trayendo cola. Y es que, aún son reacios a reconocer que la intervención del Sr. Neira, y que le ha hecho merecedor de la medalla al mérito ciudadano, no es sino la máxima representación del ejercicio de la ciudadanía y, para más inri, de la defensa de los intereses del sexo débil ante la represión sufrida de manos de algunos hombres.

La mayor parte de los colectivos de mujeres maltratadas (y es importante dejar manifiesto el hecho de que existen muchos tipos de maltrato) afirman por doquier, que la Srta. Santander es el prototipo de mujer maltratada, reacia a reconocer su verdadera situación e incansable paladín de su amado. Tampoco hace falta ser ducha en materia para evidenciar que las primeras descripciones de lo ocurrido, apuntaban a que la verdad verdadera del caso caía del lado del Sr. Neira. Lo que nadie se podía esperar era que ella no fuera capaz de reconocer la valía de Neira y agradecer públicamente la ayuda que le prestó.

Pero lo peor no es eso. Lo peor es que ni tan siquiera su familia ha sido capaz de poner un poco de seso al asunto. Como dicen aquí, en Murcia, a la hija y al padre deberían de echarles de comer aparte. Para empezar Miss Santander se pasea por televisión, talón bajo mano (que no quede ninguna duda de ello), diciendo que de la trifulca se derivaron tres víctimas; que yo sepa, sólo hay una persona en el hospital debatiéndose entre la vida y la muerte. La que es víctima potencial prefiere ir vapuleando por ahí y defendiendo lo indefendible, en lugar de reconocer las cosas. Por si no tenemos bastante, tenía que aparecer el padre. Ese tipo que se peina haciendo malabares para disimular su alopecia y que, además, no es capaz de enunciar tres palabras seguidas sin titubear (para que veamos quién es el que duda en su testimonio) y que, cuando las pronuncia, es para decir “pipi” y “culo” a una periodista de un programa de televisión (antes de haberse acordado de su madre, ¡qué educación!); vamos, que hasta mi ahijado que empieza ahora hablar, puede alardear de tener un vocabulario más verboso que el de este ser.

Menos mal que, aunque los árboles del bosque a veces no nos dejen ver el camino, el video de seguridad que sirve de testimonio visual de lo ocurrido ya ha visto la luz. Habiéndolo visto no puedo por menos que aplaudir y admirar la actuación del Sr. Neira y despreciar la del Sr. Puerta y la de la tipa esta. La que dice haberse interesado por él y haberle ayudado. Sí, es cierto. En el video se ve perfectamente. Le da dos palmaditas en la espalda a un señor que acaba de ser golpeado brutalmente y, diez segundos después (digo diez por ser un poco generosa), sale “cagando leches”, como la que se quita “avispas del culo”. Si eso es ayudar, que baje Dios y que lo vea. Por que yo no me lo creo.

Veremos a ver lo que dice “la tipa” mañana en “La Noria”. Lo veré en los resúmenes, porque, desde luego, el programa no va a engrosar la audiencia a mi costa, viendo a personas tan sumamente despreciables en televisión. Como dice ella, “España por fin me dará la razón”. Si eso es así, los oftalmólogos se estarán frotando las manos. Van a tener que curar de ceguera a más de cuarenta millones de españoles.

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