lunes, 17 de noviembre de 2008

La fiebre matrimonial se ha desatado

Aunque es cierto que estamos en plena crisis, creo que el negocio de las bodas aún no se ha visto afectado…o por lo menos, no será por que a la peña le asuste eso del “matrimonio”. ¡A quién no le haría ilusión hacer el paseíllo, vestida de pure white y con miles de ojos criticones clavados en: (i) el vestido, (ii) el peinado, (iii) el ramo, (iv) los complementos, etc…! Yo, por lo pronto, para el año que viene tengo dos bodas oficiales y una oficiosa, que se va a convertir en oficial de un momento a otro. Hasta ahora no me había detenido a hacer los cálculos y… menos mal… porque desde que los hice me entran unos temblores que… ¡por Dios! Haciendo la cuenta de la vieja y “tirando por tó lo alto” tenemos lo siguiente:

(i) Vestidos. Tendré que comprar dos. Porque es previsible que para dos de ellas tenga que posar con la misma compañía para la “afoto” oficial. Para la otra, reciclaré, en plan Doña Letizia (aunque, claro, mi fondo de armario no es el suyo; yo no tengo diseños de Oscar de la Renta, ni Manolos tampoco.) Un vestido medianamente aceptable, incluyendo fular y zapatos puede rondar por los 200 o 300 euros. Menos mal que los voy a poder comprar en rebajas. Noelia y Ascensión, ¡os estaré eternamente agradecida!

(ii) Despedida de soltera. No es un gasto superfluo. Hay que tenerlo en cuenta. Tanto más, como el día de la boda. Yo calculo que me saldrán por unos 60 euros cada una. Si las risas están incluidas, el precio es lo de menos. Como dice el anuncio… “para todo lo demás…MasterCard” ¡Ay mi MasterCard…que ganas tiene de ver la luz…que la tengo castigada en my pocket!”.

(iii) Regalo. Hombre, sé que para las dos en las que el present lo tengo que hacer yo, a las aludidas mi amor incondicional y mi presencia les basta. Vamos, eso y si entono un ¡Vivan los novios! como Dios manda. Pero… qué sabio era el refranero popular, cuando decía… “¿a quién le amarga un dulce?”… So: “Tendré que echar algún billete en el sobre”. ¡Me niego a ingresarlo en una cuenta! Soy anti tarjetas de boda acompañadas con el número de la cuenta bancaria ¡ya lo sabéis! Qué pena que Ramón ya no esté en el Banco de España…hubiera usado mis contactos para que arrancaran “destrangis” la máquina de hacer “euros”. Yo con dos minutos que funcione, me conformo. Y prefiero no dejar constancia del cálculo.

El total lo definiría muy bien Janice, la ex - novia de Chandler, con un: “¡Oh, Dios Mío!”. Si hasta Phoebe debería haberle dedicado una canción a esto de los casorios. ¿Os imagináis una marcha nupcial al ritmo del “Smelly Cat”? Ay amigo Precioso, espero que, para ese entonces, me hayas dado ya tu beneplácito para trabajar de una vez por todas. Soy capaz… hasta de comprarte una corbata en condiciones, mira tú.

Bueno, lo cierto es que yo me deprimo con mis cálculos. Pero siendo realista, ellas se tienen que deprimir más con los suyos. No quiero ni pensar cuando me toque organizar la mía. Menos mal que nosotras no vamos a tener el guirigay que tuvo la Esteban (alias “La Caballo”) con Rosá Clará, Pronovias, etc. Al final acabó en “El Corte Inglés”. Oye, y muy bien que me parece. Lo que no tengo muy claro es quién se lo diseñó a “La Campa”… aunque más barato fue, eso seguro…digo yo que no será necesaria tanta seda salvaje para vestir a un tapón de alberca.

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