Animo a que leáis la edición de hoy del diario “El País”. Podréis encontrar dos reflexiones debidas a dos grandes economistas, ambos galardonados con el premio Nobel, “¿Franklin Delano Obama?”, de Paul Krugman y “Acordaos de la Economía Real”, de Paul A. Samuelson. En ellos, los autores meditan comparativamente acerca de la “Gran Depresión” de los años treinta y de la crisis actual. De ellos, me he tomado la libertad de subrayar algunas partes que considero deberían tomarse muy en serio a la hora de orquestar las vías para paliar la crisis.
“Del mismo modo que se culpa con razón al presidente George Bush por la mala liberalización económica llevada a cabo entre 2000 y 2008, al presidente Herbert Hoover (1929-1933) y a su multimillonario secretario del Tesoro, Andrew W. Mellon, se les considera, por su inacción y sus ideologías ultraliberales, responsables de permitir durante mucho tiempo que la economía real se sumiera en un estancamiento cada vez mayor. (Samuelson)”. Es decir, que al amigo de Ansar (muy amigo de las ideas de Friedman – la secta de los monetaristas, aquellos que se levantan cada mañana para rezarle a la ecuación cuantitativa del dinero -) se despide por la puerta grande. El capitalismo desaforado y la liberalización económica desmedida son los principales sospechosos. No obstante, el sigue en sus trece. Veremos a ver quién osa a bajarlo del burro.
“En política, el tiempo es esencial. Los nuevos presidentes tienen periodos de gracia limitados para innovar. Por eso, recordando 1933 y 1934, animo a la próxima Casa Blanca y al próximo Congreso a improvisar para la economía real nuevas y grandes inyecciones de gasto directo que ayuden a debilitar las espirales descendentes que las recesiones son tan propensas a desarrollar.
Gasten así, recordando que en tiempos como éstos la deflación puede convertirse en un enemigo peor que la inflación. Ningún economista sensato lamenta hoy que Roosevelt rompiese las promesas electorales de "equilibrar el presupuesto" que hizo en 1932. (Samuelson)”
“Mi consejo para la gente de Obama es que calculen la ayuda que creen necesaria y luego le añadan un 50%. Con una economía en crisis, es mucho mejor pecar de un exceso de estímulo económico que quedarse corto. (Krugman)”
Es decir, que el equilibrio presupuestario está muy bien, así como el control de la inflación. Pero estamos en época de vacas flacas. Y, dado que “a perro flaco, todo son pulgas”, se debería priorizar el engorde de las vacas y no esperar a encontrarles un “toro” adecuado porque, es probable que, para ese entonces, ya hayan pasado a mejor vida.
“Del mismo modo que se culpa con razón al presidente George Bush por la mala liberalización económica llevada a cabo entre 2000 y 2008, al presidente Herbert Hoover (1929-1933) y a su multimillonario secretario del Tesoro, Andrew W. Mellon, se les considera, por su inacción y sus ideologías ultraliberales, responsables de permitir durante mucho tiempo que la economía real se sumiera en un estancamiento cada vez mayor. (Samuelson)”. Es decir, que al amigo de Ansar (muy amigo de las ideas de Friedman – la secta de los monetaristas, aquellos que se levantan cada mañana para rezarle a la ecuación cuantitativa del dinero -) se despide por la puerta grande. El capitalismo desaforado y la liberalización económica desmedida son los principales sospechosos. No obstante, el sigue en sus trece. Veremos a ver quién osa a bajarlo del burro.
“En política, el tiempo es esencial. Los nuevos presidentes tienen periodos de gracia limitados para innovar. Por eso, recordando 1933 y 1934, animo a la próxima Casa Blanca y al próximo Congreso a improvisar para la economía real nuevas y grandes inyecciones de gasto directo que ayuden a debilitar las espirales descendentes que las recesiones son tan propensas a desarrollar.
Gasten así, recordando que en tiempos como éstos la deflación puede convertirse en un enemigo peor que la inflación. Ningún economista sensato lamenta hoy que Roosevelt rompiese las promesas electorales de "equilibrar el presupuesto" que hizo en 1932. (Samuelson)”
“Mi consejo para la gente de Obama es que calculen la ayuda que creen necesaria y luego le añadan un 50%. Con una economía en crisis, es mucho mejor pecar de un exceso de estímulo económico que quedarse corto. (Krugman)”
Es decir, que el equilibrio presupuestario está muy bien, así como el control de la inflación. Pero estamos en época de vacas flacas. Y, dado que “a perro flaco, todo son pulgas”, se debería priorizar el engorde de las vacas y no esperar a encontrarles un “toro” adecuado porque, es probable que, para ese entonces, ya hayan pasado a mejor vida.
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